Salieron a enfrentar la noche. Un nuevo mensaje ilumina su bolso verde; es hora de salir al encuentro. Cuando la niebla intenta tener protagonismo el mundo se hace tan pequeño.
Hace un tiempo, en algún lugar alguien le contó que las luces de la calle se mueren por llegar a su boca. Y por si viene al caso aprovecho a decir que aquí hablaron de novios, dueños, señores y futuro ¿Dónde están? ¿Nunca van a hablar de amor?
La niebla no deja ver más allá y ellos prefieren tenerse cerca para poder verse sonreír. Es la creciente oscuridad la que se puebla de recuerdos cuando no están. Les duele ser indiferentes pero más les duele ser diferentes. Al fin, el último abrazo da paso al primer beso de un amor que renace. Besándose las lágrimas prometen cambiar para seguir siendo los mismos. Los que tomados de la mano hace ya algunos años se juraron amor eterno...
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